21/02/2019

Piano digital versus piano acústico

Para no confundir al personal, léase como “piano acústico” al piano de siempre y al “piano digital” al piano electrico. El tema ha dado y dará que hablar para largo, a veces con opiniones muy encontradas, de un lado los incondicionales del piano digital y del otro los irreductibles del piano acústico. Examinemos la cuestión sin prejuicios con el ánimo de clarificar las cosas y llegar a un entendimiento.

Es indudable que un  piano digital tiene cualidades que lo hacen atractivo para mucha gente. Por ejemplo, su menor peso y tamaño permite colocarlo en cualquier rincón de la casa. No se desafina ni necesita mantenimiento :-(  Puede cambiar a cualquier tonalidad sin tener que transportar (cambiar el tono manualmente). Puede hacer ritmos y acompañamientos orquestales. Puede grabar y reproducir, incluso puede tocar solo. Cualquiera puede convertirse en un pianista consumado con solo tocar una tecla, o al menos esa es la impresión que parece dar.

Por todo lo enumerado, hay personas hoy en día que prefieren comprar un piano digital, en lugar de uno de verdad. Por supuesto también está la cuestión de los precios, aunque últimamente con la incorporación del gigante asiático a este negocio, la producción de pianos acústicos se ha abaratado mucho y los precios consecuentemente también, aunque claro, por muy barato que sea un piano acústico, no puede competir en precio con un teclado eléctrico, que los hay a partir de 200 euros.

Comparando el impresionante repertorio de ventajas que tiene el piano digital con respecto al piano acústico, está claro que el piano digital sale ganando por goleada. Entonces cual es su desventaja, si acaso tiene alguna? Bueno, en realidad solo una, y es que el piano digital en realidad no es un piano.

El concepto “piano” digital es de por sí erróneo y lleva a confusión, quizás los fabricantes de pianos no deberían permitir que se vendieran teclados electrónicos con el nombre de “pianos”.  Al igual que los buenos quesos y vinos tienen su certificado de garantía y su denominación de origen para proteger su autenticidad, igual se podría hacer con los pianos. No estoy de broma, hablo en serio, desde aquí propongo la idea.

Un piano de verdad está fabricado a mano y hecho de materiales nobles. En su construcción se emplean diferentes tipos de madera, acero, bronce, piel, fieltros y tejidos diversos, marfil para las teclas (hoy en día ya no se usa) etc. Su funcionamiento es totalmente mecánico (hoy en día dirían analógico) La experiencia de tocar un autentico piano  no tiene nada que ver con la de tocar uno digital. El calor y las sensaciones que nos transmite, la pulsación  aunténtica de piano y el tacto sutil, el sonido envolvente, el olor de la madera, no, para nada son comparables.

Por el contrario, un piano digital (con todo mi respeto) es en realidad un ordenador o circuito electrónico con teclas, es frío, no tiene alma. Su sonido, aunque puede ser “bonito” no tiene la riqueza ni la sonoridad de un piano de verdad. La respuesta dinámica, la pulsación del teclado y el sonido de un “piano“ digital nada tienen que ver con la del producto natural. En mi modesta opinión, en lo que se refiere estrictamente a instrumento musical, un “piano” digital es una pobre alternativa al piano acústico.

Hay otro punto de suma importancia que al parecer no se toma en consideración, y es el tema de la durabilidad. Un piano de verdad es muy resistente. Con un mínimo de cuidados que se le dé (afinarlo una vez al año) puede durar mucho, pero que mucho tiempo. El piano de verdad se convierte en patrimonio familiar y puede servir a varias generaciones. Pasar del padre al hijo y del hijo al nieto.

En cambio un “piano electrónico” normalmente con algo de uso que se le dé, a los pocos años ya está KO. Como la mayor parte de aparatos electrónicos hoy en día, el piano digital está pensado para que se rompa pronto, obviamente al objeto de que el cliente vuelva a comprar (La máquina productora no se puede parar). En la vida útil de un piano acústico podríamos consumir un buen número de pianos digitales. No es exageración, la pura realidad.

Entonces, volviendo a la pregunta original, vale para estudiar un piano digital? Sinceramente pienso que no es recomendable, ya que es importante que desde el principio el alumno aprenda y desarrolle su técnica, fuerza y pulsación autentica tocando un piano de verdad. También es importante que desde pequeño se aprenda a apreciar las características propias del piano acústico y se habitúe a el. Con toda seguridad, es en el propio beneficio del estudiante disponer de un auténtico instrumento musical

Es esta una crítica feroz hacia los pianos digitales, llevada por el obvio interés corporativo? No hay que ser Sherlock Holmes para adivinar que el corazoncito se nos inclina por el piano acústico de siempre. Pero no, la idea es mas bien ser objetivo y clarificar los matices. Ni el piano digital puede competir con el piano de verdad, ni el piano de verdad puede competir con el digital, simplemente no son comparables porque son cosas diferentes.

Así es como empezaba mi primera web personal de afinación de pianos, hace aproximadamente unos diez años:

“Un buen piano es una obra de arte, un fabuloso trabajo de ingeniería que ha ido perfeccionándose a lo largo de 300 años. Fabricado de forma artesanal en un mundo digital dominado por los ordenadores, sorprendentemente no solo sobrevive, sino que goza de excelente salud” Larga vida al piano!

Post Data:
A los incondicionales del piano digital, posiblemente os agradará saber que en un futuro cercano planeamos hacer una sección en la web que tratará sobre los pianos digitales, modelos, marcas, precios, opiniones de usuarios, etcétera.

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